“ESTE AÑO TENGO QUE ARREGLAR EL TRAJE DE FLAMENCA OTRA VEZ, JODER”

Me quería morir. Cada pre-feria era una prueba de fuego. Y yo me quería morir. Bajar el traje de flamenca del altillo, probármelo y… una de dos: dar saltos de alegría o quererme tirar por la ventana. Así era. Vida o muerte. Así es. Victoria o fracaso.

Mi traje estrechado y ensanchado y yo en la Feria de Sevilla
De toda la vida he sido gorda. Gordita. Rellenita. Apretaíta. Grandota. Fuertota. Eufemismos hay para dar y regalar. Y desde que tengo uso de razón me he sentido acomplejada por tener el cuerpo que tengo. Desde la infancia. Y no es que mejorara mucho en la adolescencia, maravillosa e inestable etapa vital en la que las dietas empezaron a formar parte de mi día a día, ratos sí, ratos no. Había rachas en las que me sentía FUERTE y VICTORIOSA por perder peso y en otras, me sentía una FRACASADA, una DÉBIL y una PERDEDORA por no tener la fuerza de voluntad suficiente como para seguir lo que ponía en el dichoso papelito de la puerta del frigorífico. Mi peso y mi talla han subido y bajado en tantas ocasiones que no sé cómo mi cuerpo no me ha mandado a la mierda todavía. A lo largo de los últimos trece años he sido gorda, delgada, gorda otra vez, delgada otra vez y, al final… gorda me quedé.

Cierto es que a medida que me hago mayor, voy aprendido, pasito a pasito, a aceptarme y quererme tal como soy. Quiero aprender a vivir a gusto en mi propia piel. Sin embargo, existe un bichito dentro de mi cabeza que se apodera de mis pensamientos en cuanto bajo la guardia. Me dice que no me deje, que soy muy joven para estar así, que podría sacarme más partido, que estoy tirando la toalla, que soy una floja y una débil por no intentarlo de nuevo… En fin, ese monstruíto me recuerda a cada poco que no estoy COMO SE SUPONE QUE TENGO QUE ESTAR. “¡Por Dios, María, adelgaza!” me retumba en el cerebro, a modo de alarma nuclear.

Ese tira y afloja, esa preocupación mía se refleja muy bien en uno de los cortos que grabé al comienzo de la cuarentena (EMPLAZAMIENTO PUBLICITARIO: os lo dejo por aquí, por si aún no lo habéis visto en las redes ESTE PESO NO ES EL MÍO - Un cortometraje de María Escudero). 

Cortometraje realizado para la Cuarentena Film Festival
Y es que a veces parece que POR COJONES tengo que HACER EL ESFUERZO de ponerme a dieta y hacer ejercicio como una condenada para bajar de peso y entrar en una determinada talla, a pesar de sentirme ágil, fuerte y tener una buena salud.

El caso es que la semana pasada leí por primera vez en Instagram la palabra “gordofobia” y empecé a investigarla. Para mí fue tan revelador todo lo que estaba leyendo que sentí la necesidad de COMPARTIRLO con vosotras. A mí me ha ayudado mucho estos últimos días y me ha hecho abrir los ojos un poquito más en lo que a esta problemática social se refiere.

¿QUÉ ES LA GORDOFOBIA?
Empecemos por definir este término. En palabras del psicólogo Arturo Torres, “El concepto de gordofobia sirve para designar un sesgo automático y normalmente inconsciente que lleva a discriminar, objetivizar y minusvalorar a las personas con sobrepeso, especialmente si esas personas son mujeres”. El psicólogo explica en un artículo para “Psicología y Mente” que las personas con sobrepeso llevan asociadas socialmente POR DEFECTO una serie de características. Me ha apetecido crear este esquema para ilustrar el mensaje:


Y diréis: pero eso es generalizar mucho, ¿no? Yo no creo que las personas gordas patatín patatán... Pues sí, es generalizar. Y esto no me lo he inventado yo, es sólo un dibujito de las palabras del señor que he comentado antes. (Si queréis podéis consultar las fuentes que he utilizado en los enlaces que están al final del post).

El caso es que “eso de GENERALIZAR” es lo que sucede cuando nos ponemos las gafas de la gordofobia: metemos en el mismo saco y pasamos por el mismo rasero moral a todas las personas con sobrepeso u obesidad.

Entonces, ¿a quién afecta la “gordofobia” exactamente? ¿A los gordos? ¿A los “no gordos”? Este párrafo extraído de “Código público” me ha resultado muy esclarecedor. Dice así:

“La cuestión de la gordofobia es que no solamente afecta a personas que están gordas, sino que también influye en las personas que no lo están: el miedo a engordar, a ser devaluada como persona, a ser menos por coger unos kilos… Todo por culpa de esos prejuicios que nos graban a fuego y que, en muchas ocasiones, acaban desencadenando problemas serios a las personas que sienten que no encajan, que acaban desarrollando un trastorno mental por culpa de lo que la sociedad nos impone y piensan que, a través de la comida, pueden controlar también su propia vida”.

COMO QUIEN NO QUIERE LA COSA...
Y ahora es cuando vienen uno de mis temas de conversación favoritos y si no que el pregunten a mi Carmen Orellana: ¿cómo nos graban a fuego todos esos prejuicios? Muy fácil, no hay más que poner una serie o una película. En todas o gran parte de ellas, los problemas o conflictos de los personajes gordos van a estar siempre asociados a su peso. Si ya es difícil encontrar una prota con sobrepeso, a eso se le suma el hecho de que no basta con que sientan amor, odio, sed de venganza o alegría, sin más, sino que SIEMPRE se va a vincular su sufrimiento o sus victorias con su peso, con sus kilos, con su imagen.

La mítica Bridget Jones (probablemente) deprimida y comiendo
Serán personajes con falta de autoestima, problemas en el trabajo o para “conseguir” al tío o tía de sus sueños. Por lo general, serán personajes que tendrán que luchar mucho más que el resto para ponerse al nivel de los demás debido a su físico. ¡Ah! Y además, la mayoría de las veces, estos personajes gordos (ya sean protas o secundarios) serán muy graciosos o muy simpáticos porque, digamos que, es la única forma que tienen de caer en gracia, de encajar, de ser aceptados socialmente, ya que juegan en desventaja por tener el cuerpo que tienen… Porque si encima de GORDA es ANTIPÁTICA, apaga y vámonos, ¿no?

Puede que estés de acuerdo con esta teoría mía O NO. El mundo es libre y yo respeto la libertad de pensamiento. Esta es mi opinión y la tuya puede ser otra, obviamente. No creo que nadie posea la verdad absoluta. No obstante, si crees que este pensamiento mío es exagerado, desacertado y/o nada cierto, te animo a que prestes atención a partir de ahora a los personajes gordos que veas en la tele y que reflexiones un poco sobre lo que les sucede. Y te animo también, por qué no, a que observes si hay diferencia entre personajes gordos masculinos y personajes gordos femeninos. Que ese tema da para otro post.

NECESITAMOS VERNOS REFLEJADAS
¿Y qué es lo que pasa con esto entonces? Si una niña o una adolescente con sobrepeso crece viendo su serie o peli favorita y todos los problemas del ÚNICO PERSONAJE (porque no suele haber más de un personaje con sobrepeso en toda la trama) en el que se ve reflejada físicamente GIRAN EN TORNO A SU PESO, aprehenderá que tener el cuerpo que tiene debe suponer un conflicto para ella. Sí o sí. Y esto es extrapolable a la publicidad, a los programas de televisión, a los reality shows…

Mi nueva ídola: Megan Jayne Crabbe (@bodyposipanda)
Por suerte, hay ya una lucha iniciada (sí, es una lucha) por parte de muchas personas con influencia y visibilidad en los medios y en redes sociales para romper dichos patrones. Personas dispuestas a eliminar estereotipos y defender la diversidad. A mis veintisiete años, puedo decir que estoy empezando a no sentirme rara o diferente, porque puedo ver cuerpos como el mío en redes sociales o alguna que otra serie, por ejemplo. Eso me hace sentir parte del juego y no hay nada que haga más ilusión que levantarte del banquillo. La visibilización es crucial en la sociedad en la que vivimos. Necesitamos referentes: nos sirven de inspiración en lo que hacemos y nos alientan en nuestras dificultades.

¿A DÓNDE QUIERES LLEGAR, MARÍA?

Todo esto que he “formao” aquí no es más que mi DESEO de COMPARTIR con vosotras mis reflexiones, mis preocupaciones y mi visión sobre este problema social. Y también mis ganas de escucharos, de leer vuestras propias reflexiones, comentarios y experiencias al respecto. Todas tenemos nuestra historia y es maravilloso y MUY SANADOR compartirlo con las demás.

Así pues, como reflexión última, quiero compartir con vosotras las ideas y pensamientos que llevan rondando por mi cabeza en las últimas semanas de confinamiento.

Si bien llevo toda la vida nadando en estas aguas, he de decir que algo dentro de mí ha hecho CLICK en los últimos tiempos, simplemente por haber googleado una tarde de cuarentena la palabra “GORDOFOBIA”. Hasta hace relativamente poco estaba súper convencida de que teniendo el peso y la talla que tengo, solamente existían dos opciones:



  • LUCHAR TODA LA VIDA contra mi propio cuerpo para encajar en el molde estético impuesto por la sociedad en el que NADIE NUNCA ha conseguido encajar o…



  • RESIGNARME, quedarme con el cuerpo que me ha tocado, asumir que no iba a encajar nunca en los cánones establecidos y cargar con la sensación de fracaso para siempre. (Suena súper dramático, ¿verdad? Pues es un pensamiento real mío, muy recurrente).

  • No obstante, leer y conocer las historias de muchas otras mujeres que se sienten o se han sentido como yo, verme reflejada en películas, series y medios, me hace plantearme una opción muy apetecible. Que es:



  • ACEPTARME Y QUERERME tenga el cuerpo que tenga (siempre y cuando esté sana…¡la salud ante todo!), pasar de los cánones y CENTRAR TODA MI ENERGÍA Y MIS FUERZAS en algo mucho más importante: ser una buena persona, respetuosa con los que me rodean y PERSEGUIR MIS SUEÑOS.

  • Vosotras diréis: “pero María, hija, esa opción siempre la has tenido, seguro que te lo han dicho millones de veces”. Sí, claro que sí. Oírlo de tu madre, de tu tía, de la vecina, de tu mejor amiga es, la mayoría de las veces, un “paná”. Porque, por desgracia, en ese momento de bajón en el que te odias a ti misma, asfixiada de estar en el bucle en el que llevas años metida, no crees que esa persona te entienda de verdad, que sólo te dice esas cosas porque te quiere y para que te sientas mejor. Porque, al fin y al cabo, te ves sola en tu lucha (aunque no lo estés).

    De ahí la IMPORTANCIA DE COMPARTIR, de VISIBILIZAR, de DAR VOZ a personas que puedan ser REFERENTES de muchas niñas y niños. De adolescentes. Es importante que vean que esa opción de la que os hablo no es sólo una ocurrencia de una madre para dar ánimos, sino que es UNA POSIBILIDAD REAL. Que el mensaje se refuerce y coja peso. Que cale en la sociedad.

    Ahí es donde quiero llegar.


    DECLARACIÓN DE INTENCIONES

    • No quiero que mi cuerpo sea un impedimento para nada. No quiero que me limite. Quiero que me facilite.
    • No quiero que me encasillen, me clasifiquen o me etiqueten. Ni a mí ni a ninguna persona, ya sea gorda, delgada, alta o baja. Nos tiene que dar igual. Porque al final esa etiqueta se te pega tanto que resulta MUY DIFÍCIL DESPEGARLA. Tan difícil que puede llegar a ser parte de tu propia piel de un momento a otro. Para siempre.
    • Me gustaría que todos nos quitáramos esas malditas gafas de la gordofobia que nos han obligado a llevar. Que nos quitáramos todas aquellas gafas que nos hacen ver la realidad deformada, manipulada. La realidad es la que es y todos tenemos un lugar en ella, con el mismo valor. Ni más, ni menos.
    • Y cómo no, me gustaría MUCHÍSIMO que probarme mi traje de flamenca no fuera un SUFRIMIENTO y que sacarle o meterle centímetros a las costuras fuera simplemente eso, sacarle o meterle centímetros a las costuras. Que no sea un fracaso. Que no sea una victoria.



    Antepongamos nuestra salud física y mental A TODO.

    Amemos nuestro cuerpo y amemos nuestra mente.

    Que los cánones de belleza sean anécdotas del pasado.

    Porque todos los cuerpos son bellos. Igual que lo son todas las mentes.

    Todos los seres vivos somos hermosos por naturaleza, por fuera y por dentro.

    No nos empeñemos en destruirnos, ni a los que nos rodean ni mucho menos,
    a nosotras mismas.



    Una vez más, gracias por dejarme compartir.
    Estoy deseando leeros.

    María Escudero 


    Enlaces de interés:





    Comentarios

    1. ¡Muy buena reflexión! Suscribo todas tus palabras y me uno a tu declaración de intenciones porque, como sabes, yo también he pasado siempre por lo mismo y te entiendo a la perfección. Hay que quererse más, aunque a veces cueste. Al final lo importante es estar sano, da igual que entres o no en el canon de belleza de turno. Por suerte, creo que la cosa está empezando a cambiar y publicaciones como la tuya, que dan más visibilidad al tema, ayudan mucho a avanzar. Me ha encantado. Deseando estoy de leer la siguiente publicación 😍. ¡¡Un besote!!

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      1. ¡Muchas gracias por comentar, Ale! Me encanta que te unas a la declaración de intenciones también, creo que es necesario que cada día seamos más. Al final esto es algo que afecta a más personas de las que creemos y me hace mucha ilusión que cada una aporte su granito de arena con su comentario o su reflexión. ¡No estamos solas en esto! Gracias por tus palabras, amiga mía :) ¡¡Un beso enorme!! <3

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    2. ¡Buenas! Como antiguo niño gordito también me veo reflejado en lo que cuentas (en lo del traje de flamenca no XD), concretamente en lo pésimo que fui siempre para gimnasia y deportes de más chico. He logrado quitarme esa espina y muchas otras, y aprovecho para decirte que me encanta ser compañero tuyo en clase de claqué y la luz que irradias aunque no te dejen cambiar bombillas... Un beso muy muy grande y nos vemos pronto dando la chapa (nunca mejor dicho).

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      1. Ay, David... ¡muchísimas gracias por tu comentario! Creo que al final la mayoría de las personas pueden conectar de un modo o de otro con este tema, porque es un problema social tan grande que afecta a mucha gente. Me encanta que hayas sacado fuerzas para "quitarte la espinita", como tú dices y que tengas siempre esa actitud maravillosa a la hora de aprender cosas nuevas. A mí también me gusta mucho tenerte de compañero en las clases de claqué, eres un ejemplo perfecto de perseverancia y entusiasmo. Muy prontito volveremos a las andadas. ¡Un beso y que nunca nos falte tu música! :)

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    3. ¡Fantástica reflexión, María! Me encanta tu publicación y te aplaudo por exteriorizar lo que much@s piensan pero no se atreven a decir. ¡Bravo!

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      1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras!! Sí que es verdad que cuesta mucho trabajo al principio hablar de estos temas, pero en cuanto se empieza, se le coge el gusto rápidamente. Un abrazo y muchas gracias por leer :)

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    4. Gracias por compartir esta preciosa reflexión! <3

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      1. Muchas gracias a ti por leerme y por dejar un comentario tan bonito. ¡Gracias! :)

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    5. Hola María..
      Totalmente identificada con tu reflexión. Te llevas más de media vida cuestionandote tu físico y tú peso, además de dieta, que muchas veces te deja disfrutar, vivir, amar... tiempo perdido y que no vuelve,se pierde.
      Soy mayor que tú y después de 3 hijos y la edad, aprendes a aceptarte con el bichito que tú comentas incluido pero lo mantienes a raya. Conclusión: gracias a la gordobia somos mejores personas y tenemos un corazón enorme porque aprendimos primero a querer a los demás que a nosotros mismos.
      Así que vive y disfruta preciosa. Un beso

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      1. Conchi, hermosas palabras, llenas de positividad y optimismo. Muchísimas gracias por tu comentario y por leerme. Encantada de conocer un trocito de tu historia :) ¡¡Un beso enorme!!

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