“ESTE AÑO TENGO QUE ARREGLAR EL TRAJE DE FLAMENCA OTRA VEZ, JODER”
Me quería morir. Cada pre-feria era una prueba de fuego. Y yo me quería morir. Bajar el traje de flamenca del altillo, probármelo y… una de dos: dar saltos de alegría o quererme tirar por la ventana. Así era. Vida o muerte. Así es. Victoria o fracaso. Mi traje estrechado y ensanchado y yo en la Feria de Sevilla De toda la vida he sido gorda. Gordita. Rellenita. Apretaíta. Grandota. Fuertota. Eufemismos hay para dar y regalar. Y desde que tengo uso de razón me he sentido acomplejada por tener el cuerpo que tengo. Desde la infancia. Y no es que mejorara mucho en la adolescencia, maravillosa e inestable etapa vital en la que las dietas empezaron a formar parte de mi día a día, ratos sí, ratos no. Había rachas en las que me sentía FUERTE y VICTORIOSA por perder peso y en otras, me sentía una FRACASADA, una DÉBIL y una PERDEDORA por no tener la fuerza de voluntad suficiente como para seguir lo que ponía en el dichoso papelito de la puerta del frigorífico. Mi peso y mi talla han...
